Fecha: 18:00. 8.04.2006.
Lugar de origen: Takashimaya
Lugar de destino: Kishiwada
A eso de las 17.00 del sábado quedé con una de mis amigas en Takashimaya, una especie de gran centro comercial desde el cual se accede a la estación de Namba, para ir a casa de la otra. Estuvimos dando vueltas por el centro comercial buscando una tarta (…) para regalarsela a la madre de mi otra amiga, y al final compramos una cosa llamada ‘nononosequé’, llamada así por su aspecto parecido al hiragana ‘no‘: の, aunque realmente era algo llamado マロン (maron, osea, marrón y sí, era de chocolate..).
Tras dar unas vueltas nos fuimos al andén, y ahí cogímos el tren hacia Kishiwada, la zona donde vive mi amiga.

No se ve nada casi, pero eso era un pasillito de un templo. Daba miedo! jajaja..
En cuanto llegué, me quedé sorprendido, cómo podía alguien vivir en un sitio así!.. no había centros comerciales ni edificios altos, los 24 horas (コンビ二) eran escasísimos y por supuesto, eso estaba totalmente desierto. Admito que a la mañana siguiente aquello tenía mejor aspecto, pero cuando llegué por la tarde, estuve todo el trayecto desde la estación hasta la casa de mi amiga, mirando a las ventanas por si se me asomaba alguna chica con el pelo tapandole la cara y un camisón blanco. Daba miedo, de verdad…
Por lo demás, como era de esperar, estuve hablando en japonés gran parte del tiempo, aunque en contra de mis vaticinios, apenas hablé de la paella y ni siquiera nombré al Real Madrid o cosas por el estilo!. De lo que si que hablé es de un vicio que parece que solo se lleve en España: las pipas. No concebian el hecho de coger la semilla de un girasol y comersela, tras unos procesos de cocinado previos.
Además, pude ver el Kishiwada Joo, una copia descarada del Osaka Joo pero en pequeñito. De hecho, a la noche vimos en la tele un programa donde salió otro castillo y dije (en japonés) - anda, el castillo de Osaka!, al rato que me iban diciendo: - no, es el de Okinawa. Así que nada, se ve que una vez has visto un castillo, los has visto todos.

Para concluir, señalar que a la mañana siguiente al ir hacia la estación, una vecina se quedó algo sorprendida al ver a un extranjero (gaijin, osease, guiri. Es decir: yo) por esos territorios. Que vamos.. ni que fuesemos algo del otro mundo, oiga!.